En un entorno donde conviven vehículos, equipos de gran porte, cargas y personas, anticiparse al riesgo resulta fundamental. Mediante la incorporación de ADAS, DSM y detección de punto ciego, DEFIBA transformó las cámaras de sus unidades en herramientas inteligentes de prevención, evidencia y gestión operativa.
En una operación logística, un riesgo puede aparecer en cuestión de segundos.
Una persona ingresa en el radio de maniobra de un equipo. Un vehículo queda oculto en un punto ciego. El conductor aparta la mirada del camino. La fatiga comienza a reducir su capacidad de reacción. Una distancia que parecía suficiente deja de serlo.
Cada una de estas situaciones puede durar apenas un instante. Sin embargo, en entornos donde se movilizan cargas, contenedores y equipos de gran porte, ese instante puede marcar la diferencia entre una operación normal y un incidente.
Por eso, la seguridad ya no puede depender únicamente de la experiencia del conductor, de los espejos retrovisores o de la revisión posterior de una cámara. El verdadero desafío consiste en identificar el riesgo mientras está ocurriendo, advertirlo a tiempo y convertir cada evento en información útil para toda la organización.
Con ese objetivo, DEFIBA incorporó la tecnología de videoanalítica de Urbetrack: una solución que combina cámaras, inteligencia artificial, telemetría y evidencia visual para fortalecer la prevención y elevar el nivel de control de su operación.
Una operación donde la seguridad es parte del servicio
Desde comienzos de la década de 1990, DEFIBA desarrolla servicios vinculados con depósitos fiscales, almacenamiento de mercaderías, logística portuaria y movimiento de contenedores.
Se trata de una actividad que exige coordinación permanente entre vehículos, equipos, conductores, operadores y personal que circula dentro de las instalaciones. A diferencia de una operación vial convencional, el entorno logístico presenta condiciones especialmente dinámicas:
- Equipos de grandes dimensiones que realizan maniobras en espacios delimitados.
- Cargas que pueden reducir o bloquear parcialmente la visibilidad.
- Circulación simultánea de vehículos y personas.
- Maniobras de aproximación, retroceso, giro y posicionamiento.
- Zonas que no siempre pueden observarse mediante los espejos.
- Jornadas operativas que demandan atención sostenida.
- Necesidad de mantener la continuidad del servicio sin descuidar la seguridad.
En este contexto, no alcanza con saber dónde se encuentra una unidad. También es necesario comprender qué sucede alrededor del vehículo, qué ocurre dentro de la cabina y cuáles son los factores que podrían anticipar una situación de riesgo.
Ese fue el punto de partida para la incorporación de Urbetrack.
De cámaras que registran a cámaras que comprenden
Las cámaras tradicionales cumplen una función importante: permiten observar una operación o reconstruir posteriormente un incidente. Sin embargo, su capacidad suele ser reactiva. Registran lo sucedido, pero necesitan que una persona revise las imágenes, detecte el momento relevante e interprete lo ocurrido.
La videoanalítica modifica por completo esa lógica.
Mediante algoritmos de inteligencia artificial y visión computacional, las cámaras se convierten en sensores capaces de reconocer objetos, movimientos y comportamientos. Ya no se limitan a grabar: analizan lo que ven, identifican situaciones previamente definidas como riesgosas y generan alertas cuando es necesario intervenir.
La tecnología ayuda a responder preguntas operativas concretas:
- ¿Hay una persona dentro de una zona de maniobra?
- ¿Existe un vehículo u obstáculo en un punto que el conductor no puede ver?
- ¿La unidad se aproxima demasiado a otro vehículo?
- ¿El conductor muestra signos de fatiga?
- ¿Apartó la mirada durante un período riesgoso?
- ¿Está utilizando el teléfono mientras conduce?
- ¿Se produjo una conducta que requiere revisión o capacitación?
De esta manera, la cámara deja de ser un elemento pasivo para convertirse en una herramienta de prevención activa.
Tres capas de protección: ADAS, DSM y Punto Ciego
La solución implementada en DEFIBA integra diferentes tecnologías que observan simultáneamente el entorno, la conducción y las áreas de menor visibilidad.
1. ADAS: inteligencia orientada al entorno
El sistema ADAS —Advanced Driver Assistance Systems— funciona como una mirada adicional sobre lo que sucede delante del vehículo.
A través de cámaras y algoritmos de análisis, puede identificar situaciones como aproximaciones peligrosas, riesgo de colisión frontal, distancias insuficientes o desvíos involuntarios durante la circulación. Cuando detecta una condición de riesgo, genera una advertencia para que el conductor pueda reaccionar.
Su función no es reemplazar la conducción ni tomar decisiones por el operador. Su valor reside en asistirlo, ampliar su capacidad de percepción y reducir la dependencia de una reacción exclusivamente humana.
En una actividad donde las condiciones cambian constantemente, contar con esa segunda capa de observación permite advertir situaciones que podrían pasar inadvertidas durante una maniobra o un desplazamiento.
2. DSM: una cabina capaz de detectar señales de riesgo
Mientras ADAS observa lo que ocurre fuera del vehículo, DSM —Driver Status Monitor— analiza las condiciones dentro de la cabina.
Mediante una cámara orientada hacia el conductor, la inteligencia artificial puede reconocer patrones compatibles con fatiga, somnolencia o distracción. Dependiendo de la configuración establecida, el sistema puede identificar:
- Bostezos frecuentes.
- Cierre prolongado de los ojos.
- Cabeceos o signos de somnolencia.
- Pérdida de atención sobre el camino.
- Uso del teléfono celular.
- Distracciones prolongadas.
- Conductas como fumar durante la conducción.
- Obstrucción deliberada o accidental de la cámara.
- Ausencia del conductor.
- Falta de utilización del cinturón de seguridad.
Cuando se presenta un evento configurado como crítico, el sistema puede emitir una alerta sonora dentro de la cabina. Así, la primera respuesta ocurre en el mismo lugar donde se origina el riesgo y en el momento en que todavía es posible corregirlo.
La tecnología DSM no debe entenderse únicamente como un mecanismo de control. Bien implementada, es principalmente una herramienta de protección para quien conduce. Ayuda a detectar señales que la propia persona puede no advertir, especialmente frente a la fatiga o a la pérdida progresiva de concentración.
La combinación de estas tecnologías crea una protección de doble capa: ADAS observa el entorno y DSM cuida al conductor.
3. Detección de punto ciego: ver donde los espejos no alcanzan
Los puntos ciegos representan uno de los riesgos más importantes en vehículos y equipos de gran porte.
Cuanto mayores son las dimensiones de la unidad, más amplias pueden ser las zonas que quedan fuera del campo visual directo del conductor. En ellas puede encontrarse una persona, un vehículo, una estructura u otro elemento que no aparece en los espejos tradicionales.
La solución de Punto Ciego de Urbetrack incorpora cámaras orientadas hacia esas zonas críticas. La inteligencia artificial analiza las imágenes y puede detectar la presencia de personas, vehículos u obstáculos dentro del área configurada.
Si una situación representa un riesgo, el conductor recibe una advertencia para detener la maniobra o extremar las precauciones.
En lugar de obligar al operador a interpretar de manera permanente varias transmisiones de video, el sistema procesa las imágenes y dirige su atención hacia aquello que realmente requiere una respuesta.
De la alerta aislada a una evidencia operativa
La prevención inmediata es solo una parte del valor de la videoanalítica.
Cuando un evento es detectado, la plataforma puede generar una evidencia visual y asociarla con información operativa: unidad involucrada, fecha, hora, ubicación y tipo de alerta, entre otros datos disponibles.
Esto permite reconstruir el contexto sin necesidad de revisar horas completas de grabación. Los responsables acceden directamente al fragmento relevante y pueden comprender qué ocurrió antes, durante y después del evento.
El proceso adquiere una lógica integral:
- La cámara analiza permanentemente el entorno o el comportamiento del conductor.
- La inteligencia artificial reconoce una condición configurada como riesgosa.
- El sistema emite una alerta para favorecer una reacción inmediata.
- El evento queda registrado con su correspondiente evidencia visual.
- La información se incorpora a la plataforma Urbetrack.
- Los equipos responsables pueden revisar, clasificar y analizar el caso.
- Los patrones detectados se transforman en acciones preventivas, ajustes operativos o instancias de capacitación.
Así, la evidencia deja de estar dispersa en diferentes cámaras y dispositivos. Pasa a formar parte de un sistema de gestión capaz de ordenar los eventos y convertirlos en información accionable.
El verdadero cambio: gestionar antes del incidente
Durante mucho tiempo, la seguridad se midió principalmente a partir de indicadores posteriores: cantidad de accidentes, daños materiales, días sin incidentes o costos derivados de una reparación.
Esos datos continúan siendo relevantes, pero tienen una limitación evidente: describen algo que ya ocurrió.
La videoanalítica permite incorporar indicadores preventivos. En lugar de observar solamente el accidente, la organización puede analizar las señales que lo preceden:
- Eventos de fatiga o distracción.
- Aproximaciones peligrosas.
- Presencia recurrente de personas en zonas de maniobra.
- Puntos de la operación donde se concentran las alertas.
- Horarios con mayor frecuencia de determinados comportamientos.
- Unidades o procesos que requieren una revisión específica.
- Maniobras que podrían mejorarse mediante capacitación.
Un incidente grave rara vez constituye la primera señal de un problema. Antes suelen existir pequeñas advertencias, desvíos o situaciones que no llegaron a producir consecuencias.
La capacidad de detectar y analizar esas señales permite actuar antes de que el riesgo se convierta en un accidente.
Información útil para toda la organización
Uno de los diferenciales del proyecto es que la información generada no queda limitada a un único sector. La videoanalítica puede aportar valor a distintas áreas de DEFIBA.
Para los conductores, representa una asistencia adicional frente a situaciones que pueden resultar difíciles de percibir.
Para Operaciones, ofrece mayor visibilidad sobre lo que ocurre durante los recorridos, traslados y maniobras.
Para Seguridad e Higiene, aporta evidencia objetiva para analizar eventos, identificar riesgos recurrentes y proponer medidas preventivas.
Para los responsables de flota, facilita la detección de patrones asociados a determinadas unidades, jornadas o condiciones de operación.
Para Capacitación, brinda ejemplos reales que pueden utilizarse para trabajar sobre hábitos de conducción y protocolos de seguridad.
Para la Dirección, transforma los eventos individuales en indicadores que permiten seguir la evolución de la operación y tomar decisiones basadas en información concreta.
De esta manera, una misma tecnología conecta prevención, control, formación e inteligencia de negocios.
Tecnología para acompañar, no para reemplazar
La incorporación de inteligencia artificial no elimina la importancia de la experiencia humana. Por el contrario, la potencia.
Quien opera diariamente un vehículo o un equipo conoce los ritmos, las dificultades y las particularidades de la actividad. La tecnología suma una capacidad complementaria: puede observar de manera constante, procesar varias señales al mismo tiempo y advertir eventos en fracciones de segundo.
El objetivo no es reemplazar el criterio del conductor, sino brindarle mejores herramientas para decidir.
También resulta fundamental que la implementación esté acompañada por protocolos claros, capacitación y comunicación. Para que una solución de seguridad sea realmente adoptada, las personas deben comprender qué detecta, cómo funcionan las alertas y de qué manera la información será utilizada.
Cuando la tecnología se integra con una cultura preventiva, deja de ser percibida como un elemento externo y se convierte en parte natural de la operación.
Más seguridad también significa mayor continuidad operativa
En logística, las consecuencias de un incidente pueden extenderse mucho más allá del vehículo involucrado.
Un accidente puede provocar lesiones, daños sobre los equipos o las cargas, interrupciones, investigaciones, reprogramaciones y demoras. También puede afectar la relación con clientes, proveedores y otras organizaciones que dependen de la continuidad del servicio.
Por eso, invertir en prevención no significa solamente proteger activos. Significa cuidar a las personas, reducir la exposición al riesgo y sostener la capacidad de la empresa para cumplir con sus compromisos.
La videoanalítica contribuye a ese objetivo al combinar tres capacidades:
- Anticipar, detectando condiciones de riesgo.
- Intervenir, alertando al conductor o al centro de control.
- Aprender, utilizando la evidencia para mejorar procedimientos.
El resultado es una operación que no espera a que ocurra un problema para comenzar a comprenderlo.
De eventos individuales a inteligencia operativa
La información cobra mayor valor cuando deja de analizarse caso por caso y comienza a observarse como un conjunto.
Al acumular eventos durante un período, la plataforma permite identificar recurrencias y tendencias. Por ejemplo, determinar si ciertas alertas aparecen con mayor frecuencia en una ubicación, un horario, una maniobra o un tipo de operación.
Esa mirada ayuda a pasar de decisiones intuitivas a decisiones respaldadas por evidencia.
Una organización podría descubrir que determinado punto requiere una modificación en la circulación, que una maniobra necesita un protocolo adicional, que ciertos horarios demandan mayores pausas o que un grupo de conductores se beneficiaría con una capacitación específica.
Ese es uno de los principales aportes de la videoanalítica aplicada a la gestión operativa: transformar imágenes en datos y datos en acciones.
DEFIBA y Urbetrack: innovación aplicada a un desafío real
El caso DEFIBA demuestra que la inteligencia artificial alcanza su verdadero valor cuando deja de ser una promesa tecnológica y comienza a resolver problemas concretos.
ADAS, DSM y Punto Ciego no funcionan como soluciones aisladas. Conforman un ecosistema que observa la vía, cuida al conductor, detecta riesgos alrededor del vehículo y genera evidencia para toda la organización.
La operación gana una nueva capacidad: aprender de aquello que sucede diariamente.
Cada alerta puede convertirse en una oportunidad de prevención. Cada evidencia puede ayudar a mejorar un procedimiento. Cada patrón puede dar origen a una decisión más inteligente.
La tecnología no elimina por completo el riesgo, pero permite verlo antes, comprenderlo mejor y actuar con mayor precisión.
En una actividad donde cada maniobra importa, esa capacidad puede cambiarlo todo.
Cuando la tecnología se vuelve parte de la operación
La transformación digital no ocurre solamente cuando se instala un dispositivo. Ocurre cuando la información comienza a utilizarse, cuando los equipos se apropian de la herramienta y cuando la tecnología se integra a las decisiones cotidianas.
Eso es lo que representa el trabajo conjunto entre DEFIBA y Urbetrack: una implementación en la que la videoanalítica deja de ser una cámara adicional y se convierte en una herramienta activa de seguridad, trazabilidad y mejora continua.
Porque la seguridad más avanzada no es únicamente la que permite explicar qué ocurrió después de un incidente.
Es la que ayuda a evitar que ocurra.
Conoce la experiencia de DEFIBA con la videoanalítica de Urbetrack y descubre cómo transformar cada unidad de tu operación en una fuente de prevención, evidencia e inteligencia.
