Tecnología, trazabilidad y modernización permitieron transformar la recolección de residuos en un complejo habitacional de 25.000 habitantes.
Gestionar la recolección de residuos en un complejo habitacional de gran escala presenta desafíos que exceden la simple definición de recorridos. La concentración de habitantes, el volumen generado y la necesidad de verificar que cada punto sea atendido obligan a contar con mecanismos de control capaces de brindar información precisa sobre la operación.
Ese era el escenario que enfrentaba la Municipalidad de Moreno en el barrio Catonas, un complejo habitacional de aproximadamente 25.000 habitantes distribuido en 80 edificios.
A partir de un trabajo conjunto con Urbetrack, el municipio avanzó en la modernización del servicio mediante contenerización y tecnología para certificar digitalmente la recolección. El resultado, según la Dirección General de Control Legal y Operativo municipal, fue una efectividad diaria del servicio del 95 % o superior.
Uno de los principales desafíos de Catonas era la cantidad de residuos generados y la forma en que se disponían.
Según explica Florencia González, directora general de Control Legal y Operativo de la Municipalidad de Moreno, el volumen de residuos y las dimensiones de los canastos utilizados representaban un inconveniente recurrente para la gestión del servicio.
La consecuencia podía observarse directamente en el espacio público: la presencia de minibasurales en distintas esquinas del barrio afectaba tanto la limpieza como las condiciones de higiene del complejo.
Frente a esta situación, el municipio necesitaba resolver dos cuestiones complementarias. Por un lado, reorganizar físicamente la disposición de los residuos. Por otro, contar con herramientas que permitieran verificar de manera objetiva el cumplimiento del servicio de recolección.
Conoce cómo la Municipalidad de Moreno modernizó la recolección de residuos en Catonas junto a Urbetrack
En ese proceso, la Municipalidad de Moreno comenzó a trabajar con Urbetrack.
El proyecto no se limitó a incorporar equipamiento. De acuerdo con González, Urbetrack asesoró al municipio en la modernización del servicio de recolección de residuos, especialmente en los mecanismos necesarios para certificar el cumplimiento de las rutas y el levantamiento de los contenedores.
El nuevo esquema combinó infraestructura urbana con tecnología aplicada a la operación.
En el complejo habitacional Catonas se instalaron 60 contenedores de chapa y se incorporó un sistema que permite registrar cada instancia de recolección.
Para lograrlo:
De esta manera, el control deja de depender únicamente de verificaciones posteriores o reportes manuales. Cada levantamiento genera una evidencia vinculada con la ejecución concreta de la tarea.
La diferencia es relevante para una operación de higiene urbana.
Saber que un camión circuló por determinado sector no necesariamente demuestra que todos los puntos previstos fueron atendidos. Por eso, el modelo implementado en Catonas pone el foco sobre una instancia más específica: certificar el levantamiento de cada contenedor.
Esta trazabilidad permite relacionar la actividad de los vehículos con los elementos concretos que forman parte del servicio.
Así, la tecnología se convierte en una herramienta para responder preguntas operativas fundamentales:
Contar con esa información fortalece la capacidad de fiscalización y brinda una base objetiva para evaluar el desempeño del servicio.
El impacto del proyecto aparece reflejado en uno de los datos más importantes del caso.
Según González, el trabajo conjunto entre la Municipalidad de Moreno y Urbetrack permitió que el servicio en el barrio Catonas alcanzara una efectividad diaria del 95 % o superior.
La mejora no quedó restringida a un indicador de gestión.
El cambio también modificó las condiciones visibles del barrio. El municipio pasó de enfrentar minibasurales distribuidos en distintas esquinas a contar con un sistema en el que los residuos quedan concentrados dentro de contenedores específicamente instalados para ese fin.
La transformación permitió alcanzar un entorno que, en palabras de la funcionaria, resulta más limpio y más higiénico para el barrio.
El caso de Catonas muestra que la digitalización de los servicios públicos genera mayor valor cuando está vinculada con un problema operativo claramente identificado.
En este proyecto coexistieron tres componentes:
La combinación resulta especialmente relevante porque conecta lo que sucede en la calle con información que puede utilizarse para gestionar.
No se trata únicamente de incorporar dispositivos. Se trata de transformar cada operación realizada en evidencia digital capaz de respaldar decisiones, controles y mejoras.
Cuando las tareas cotidianas pueden registrarse y certificarse, la gestión dispone de una herramienta adicional para detectar incumplimientos, analizar resultados y sostener procesos de mejora.
La experiencia de la Municipalidad de Moreno en el barrio Catonas plantea precisamente ese camino: utilizar tecnología para conectar la planificación del servicio con su ejecución real en el territorio.
A medida que las ciudades incorporan mecanismos de trazabilidad, el desafío ya no consiste solamente en saber dónde están sus recursos. El verdadero salto aparece cuando pueden conocer con precisión qué tareas se realizaron, cuándo se ejecutaron y con qué nivel de cumplimiento.
Esa capacidad abre la puerta a modelos de gestión urbana cada vez más medibles, transparentes y orientados a resultados.